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lunes, 24 de noviembre de 2014

Puestos de Pozas Nuevas. ¡Hagan juego señores!


 En Pozas Nuevas es difícil destacar un puesto por su belleza o por su tiradero puesto que son muchísimos los que disfrutan de testeros en los que se tira la caza muy bien.
Seguramente, a los que hayan ido varias veces a pozas Nuevas les suenan las traviesas del Burcio, Almadanejos o el Pipa como armadas más cotizadas. Hoy os traigo aquí unas imágenes de la armada Los Llanitos. No conozco el puesto que es pero  apuesto por cualquiera de ellos.
¡Hagan juego!

Previa Pozas Nuevas y Loma de la Higuera.

¡Menudo fin de semana! Pozas Nuevas y La Loma de la Higuera son las próximas monterías de Montesa que ya tienen desvelados a sus socios.
El Sábado se echa la mancha Los Llanitos (o Almadanejos) de Pozas Nuevas. La más al Sur de la finca que linda por abajo con la tela de Las Morenas y El Pilar, por el Este con las colas del pantano y con el Norte con la mancha Valdelobos de la misma finca.
La última vez que  se monteó Los Llanitos Montesa batió un record de reses cobrando muy por encima de las 200 reses de tiro lo que la situó en la lista de nominados a los premios de revistas y portales del sector.
Se me antojan imposibles de superar, siquiera de igualar esos números aunque no creo que se queden muy lejanos. Seguramente, además, haya mejor calidad que aquel día de 2012. Para recordar, un par de puestos en la traviesa de Almadanejos que, entre los dos, cobraron 4 venados y...¡23 marranos! 
Y el Domingo, toda una clásica en el calendario del grupo. La mancha del Conductero de la Loma de la Higuera se la saben de memoria los socios de Montesa. Suele ser un golpe con muchos venados y el que más muflones tiene de los tres que se le dan a La Loma, y dentro de la discreta calidad de trofeos que está dando el año, tiene que aparecer una primera fila de venados importantes. La población de muflones es la que está experimentando un crecimiento notable tanto en cantidad como en calidad y son otro aliciente para la jornada. Veremos si los marranos sorprenden.
En una finca como esta es difícil apostar por puestos o armadas pero la Traviesa del Conductero siempre cumple. Aunque tengo buenos recuerdos del 3 del cierre de Cebrián, alguno de la pista y alguno del Puerto la Aguja. Pero... hablamos de caza y de montería, así que a las 5, sobre el cemento lo veremos.
En Sierra Morena este fin de semana hay monterías para todos los gustos y todos los bolsillos: El Risquillo, Iniestares, El Álamo,Valdelosdoblados, Arroyo Molino bajo, La Armenta Baja, Los alarcones y un sin fin más. Suerte a los que se vistan  de verde.
Fotografías: Portada de pozas nuevas en el carril de vuelcacarretas. un puesto de la traviesa del Burcio en la misma finca. Bajo estas líneas, el 3 de Cebrián. Reses en la loma de la higuera. un buen venado de La Loma. Algunos de los muflones cobrados en el conductero el año pasado.
 

jueves, 20 de noviembre de 2014

De caza por las cuatro estaciones.

En Toros y Caza la literatura tiene su sitio y esta vez os proponemos la lectura del segundo libro del extremeño afincado en Madrid Ángel Luis Casado.
Este Cacereño auna en sus libros sus tres pasiones: la literatura, la caza y la fotografía. En su segundo título,  "De caza por las cuatro estaciones", nos cuenta muchos de sus viajes a traves de los más bellos rincones de nuestra geografía, destacando las Reservas Regionales de Caza.
Con sus relatos y fotografías el autor, además de narrarnos sus propios lances, pone de manifiesto la riqueza natural y cinegética de nuestro país en el que se puede cazar prácticamente durante todo el año.
El prólogo es de Lolo Mialdea y hay una página web www.decazacuatroestaciones.es que dará soporte comercial al libro.

16 de Noviembre. Montería en La Onza. Vísperas de mucho...

Mañana perfecta para montear. Ni frío ni calor. Agua en los arroyos después de las lluvias de vísperas y para terminar de avivar mi ilusión, suerte en el sorteo nada menos que con el 7 de la Traviesa de las Casqueras. Para colmo de bienes, estrenaba collera en el puesto con la que ir al fin del mundo. En la junta no era la mía la única cara ilusionada.
Camino del puesto, a la altura del 4, levantamos un cordón de reses en el que destacaban un buen venado y un mejor gamo y que me aceleraron los pulsos más de lo que ya estaban.
Precioso tiradero el del 7. Puestazo. Un testero amplio y limpio en la parte baja que se cierra de monte de mitad de falda para arriba en marcado por dos cañadas a izquierda y derecha que parecen que ni pintadas para los marranos. La distancia media en la parte baja y el poco monte nos da confianza, "lo que entre, se queda". De Mitad de pecho para arriba, las primeras ciervas que cruzaron nos enseñaron que ya habría que torear si ese era el viaje de los venados.
Primeros minutos intensos viendo por las alturas y a mucha distancia bastantes reses en cordones con viaje hacia la dehesa de las cercas o los primeros puestos de la armada. Varios venados medianos y alguno que otro resultón.
Se abren los remolques y en una mano perfectamente cazada (y guiada) entran las rehalas de Ángel Corchero y Carlos Ruiz que nos meten en el puesto algunas ciervas, dos o tres varetos prometedores y un horquillón que se acercó a saludar. Pocos tiros en el ambiente.
Nos superan los perros y vuelven alguna res que no termina de cumplir al puesto y la espera se hizo, a partir de ese momento, larga y aburrida hasta que recogimos con el único sobresalto de ver a Pedrete tirar un venado desde su vertiginoso balcón del 4.
La escasez de tiros se manifestó sobre el cemento y las sonrisas se apagaron con la caída de un precioso atardecer sobre la dehesa espléndida que rodea la casa de La Onza. 29 venados, seis o siete gamos y otros tantos marranos fueron el breve resultado de la montería que volvió a ser afortunada para la familia Cobo (imparable este fin de semana), el pequeño Jaime  Herranz que se está convirtiendo en un gran montero y algunos puestos más.
Me quedé, no obstante, con ganas de volver. Y volveré.


martes, 18 de noviembre de 2014

Las Tapias. Galería de imágenes.


No nos resistimos a dejar una montería tan especial como Las Tapias sin galería de fotos en la que mostrar la calidad de los trofeos conseguidos en tan nombrada finca de Andújar.

lunes, 17 de noviembre de 2014

El cochino de una vida, por Juan Francisco Cobo.

Abrimos las puertas de Toros y Caza a un gran tipo y excelente montero, Juan Francisco Cobo, que protagonizó, con un excelente marrano, la junta de carnes de una montería en la que había muchos y buenos venados. A tenor del buen gusto que tiene nuestro querido Juanfran para montear y para escribir, vereis su firma por aquí más a menudo...si el quiere.
Tomáoslo con calma:


“Los rayos del sol penetraban en el denso jaral donde me encontraba encamado e iban secando mi cansado cuerpo del agua de las últimas lluvias. La mañana discurría plácida y serena, una tranquilidad que empezó a romperse cuando el aire venía a mi jeta cargado de malos presagios. El fuerte rugir de las largas caravanas de coches se iba distribuyendo por toda la mancha y nos ponía en alerta. Se sucedían las primeras carreras de reses ahuyentadas por tal alboroto, intentando escabullirse más pronto que tarde de lo que sabían que se les venía encima. Yo desde lo alto del barranco en “las Chilindranas” no me inmuté, pues a estas alturas de la vida son numerosos los escollos salvados, ¡y en peores me he visto!
El rugir de los vehículos dio paso a otros ruidos más desagradables: los estruendos de los disparos, y lo que es peor, el tintineo de cascabeles y los ladridos de esos bichos del demonio. El tumulto y la algarabía se sentía cada vez más cerca. Era cuestión de tiempo que alguno de esos indeseados diera con mi rastro, pero… ¡que vengan, que vengan!
A media mañana vino el desenlace. Había conseguido burlar el paso de algunos canes, ¡qué cerca han estado! Al siguiente no pude pasar desapercibido. Me descubrió y por mi rastro vino hasta dar conmigo. Le estaba esperando para hacerle frente como otras tantas veces, pero vino acompañado de una veintena de secuaces. Me acorralaron y acosaron hasta obligarme a dejar mi encame. En mi huir cansino y perezoso decidí escurrirme barranco abajo, con el aire delator en la jeta, buscando el paso por el arroyo. Llevaba tras de mí una larga estela de canes. Busqué el cobijo de un jaral antes del último tramo, más despejado de monte. No supe hasta salir al clarete que enfrente se encontraba apostada una familia que había visto toda la secuencia y no me quitó ojo de encima. Aguantaron hasta el final los muy canallas. En esta ocasión no fui capaz como en tantas otras de percatarme de su presencia y dar esquinazo al peligro. Ni un ruido raro, ni un movimiento, ni un brillo que les delatara. En el momento más oportuno para ellos y el peor para mí, al salir del espeso jaral, recibí un balazo, una fuerte sacudida que me hizo perder fuerza, que no vigor, y precipité mi caída hacia el arroyo. Encajé un segundo balazo que ya no me dejó remontar. Quedé en la caja del arroyo donde enseguida me vi rodeado por mil demonios más uno que intentaban hacerme frente. En esta suerte tocó cruz, pero iba a vender cara mi muerte. Con la boca abierta y enseñando mis defensas lanzaba cuchilladas a todo el que osaba acercarse a mí. Sabía que infundía bastante respeto y acongojo, ambos por igual. Las caras de los canes y del canalla así lo reflejaban, pero el fin me vino pronto.
Ya con los ojos cerrados no pude verlo, pero pude sentir cómo aquel joven se fundía en abrazos con su hermano y su padre y cómo se llevaban las manos a la cabeza. El lance acabó para mí en aquel momento, pero pude sentir que para ellos perdurará toda una vida.”

Las Tapias, 15 de Noviembre de 2014