lunes, 29 de noviembre de 2010

La Loma de la Higuera. 28 de Noviembre de 2010

Domingo de resaca. Tras el festival del día anterior La Loma de la Higuera era la finca designada para completar el fin de semana. La mancha El Conductero es una de las más atractivas de esta finca y al ir hacia mi puesto con el fotógrafo-montero pudimos comprobar la belleza de muchas posturas. En el 9 de la Loma del Conductero nos colocamos julio y yo para cubrir un bonito puesto en unos llanos en alto con poco monte. Pintaba bien para el cervuno.
Ni quince minutos colocados y la primera pelota de reses que entra en nuestros dominios lleva un venadete que tiro a placer pinchándolo seriamente. Poco rato trascurre hasta que entra otra collera y uno de ellos engaña a mi hermano que lo ve más grande y le pone un tiro en la tabla del pecho que lo pone panza arriba. El venado resulta ser parejo, bien conformado pero teteño. Muuuuyyyy teteño. Cosas de la montería.
A partir de ahí, con el cupo hecho y un día espléndido, decidimos colaborar con las finanzas de Montesa procurando carne de cierva a buen precio. Sin embargo estamos poco acertados (agilipollados aseveró mi hermano) y cada cierva se lleva lo que vale en munición amén de las que fallamos. Más de una caja de balas para quedarnos con dos venados y cinco ciervas y esamos a la espera de un redonocimiento de la asociación de fabricantes de armas y munición por revitalizar la industria en estos tiempos de crisis.
Suenan caracolas y toca pisteo de manual sin una gota de sangre para encontrar el venado del principio que estaba a pocos metros del tiro. No vale gran cosa pero rastrearlo y encontrarlo me alegra la comida de un día que había sido divertidísimo.
Fue un día de revelaciones. Para empezar los García y los Millán se cruzaron y echaron un partido de dobles hijos contra padres y, por fin, se pudo ver que los papás son los que de verdad matan la caza en esas familias.
Todo lo contrario ocurrió con Los Morillas. Mi pequeño amigo Lorenzo Morillas Guirado se estrenó como montero apiolando con desparpajo nada menos que dos venados y tirando alguno más. La sonrisa del jóven sólo era comparable a la del padre y , seguro, a la del abuelo. Ya estoy preparando un título de montero muy especial por el que voy a aplicar la tarifa vigente que consiste en una Martin Miller 7mm rem mag con tónica Chueps, rodajita de limón y abundante hielo picado.
El resultado definitivo lo desconozco aunque creo que superaba los 50 venados y las 150 ciervas. Entre los venados , cuando yo me fui había ya una quincena bonitos entre los que destacaban un doce puntas y un catorce puntas abierto y simétrico de Paco Millán (padre). Espero que Antonio García jr. se pase por comentarios y aporte resultados definitivos.
El fin de semana de Montesa ha sido apoteósico, y todo ello enmarcado dentro de una temporada que lleva visos de ser histórica para este grupo. A sus socios y directivos, mi felicitación.
Esta tarde, unas fotitos más.

2 comentarios:

tvilla dijo...

Queda manifiesto porqué las monterías despiertan más que ninguna otra la pasión de los cazadores en España

Anónimo dijo...

Felicidades con un poquito de retraso al nuevo montero que ayer dia 1 de diciembre fue su cumpleaños, magnifico regalo que recibio el domingo y al peque de Pepe Quesada, llamese Javier, que ya no lo es tanto por sus quice añitos el mismo dia que el "sobrino", y ya que estamo s felicitando, máxima enhorabuena a "MONTESA", por ofrecer a sus socios esa magnifica monteria del Gorgogil, que recordaremos mucho tiempo, felicidades a la organica, a los perrenos, secretarios...y por su puesto al cocinero y sus acompañantes, todo estubo magnifico...un saludo a todos