Ibercaza 2016

domingo, 22 de enero de 2017

Estrenarse en Hornachuelos.

Se descolgó el venadete, nada más soltar, por el cerradísimo testero del 4 de Navalahuesa. Un once puntas sin entidad que ,por madrugador y por pequeño, fue indultado por el padre con el consiguiente enfado del pequeño que imploraba permiso para tirarlo. Tantas veces había soñado con un lance así que no podía creer que, con el rifle en la mano y el venado en el pechoenfrente, aquella mañana fuera a pasar de vacío.
Para colmo hacía frío y había tenido que pegarse una notable caminata para llegar al puesto. Se refugiò en los juegos del mòvil durante largos ratos y tan sòlo el romper monte de algunas ciervas le hacían alzar la vista hacia el cazadero.
Ya tenía en la cabeza que no sería en Hornachuelos donde se haría Montero pero los perros, ya de vuelta y con la montería casi hecha, levantaron un venadete frente a él. No tuvo que mirar a su padre para decirle nada. José Antonio ya le había puesto el 300 a su alcance y le dijo "tíralo". 

Lo metiò pronto en el visor. No era mejor que el primero que dejaron pasar a primera hora pero era perfecto para él. Lo apuntò con toda la calma que le dejaron sus nervios y el peso del rifle ...¡pammmmmmm! Un tiro alto de jamòn que el animal acusò y que le hizo descolgarse al arroyo. Más nervios aún pero ya no había frío, ni caminata, y el 300 de su padre pesaba ya como una escopetilla de mistos, de esas que lleva su amigo Fran en la junta de las monterías. ¡Pammmmmmmm! Y un segundo tiro que rematò el venado que núnca jamás, por mil reses que abata, se le irá de la memoria.
Tardò menos que la rehala en llegar al animal y con emociòn controlada no consintiò que ni un solo perro mordiera su venado. Su primer venado en montería.
Enhorabuena, José Montes Cruz por tu ingreso en esta cofradía de locos. Bienvenido a esta hermandad de soñadores que forman los monteros. Pasa hasta el fondo y siéntete, con todo derecho, uno más en la junta de la pròxima montería, y no olvides aprender lo bueno y esquivar lo malo que se ve en esas sierras, ...y en la vida.

miércoles, 18 de enero de 2017

De ausencias y presencias.


Fin de semana señalado en mi calendario con todas las campanillas habidas y por haber. Interesante en lo cinegético y de trofeo en lo personal.
Una invitación ,el Sábado, por parte de un cazador y persona excepcional y rodeado de un ambiente de lujo a las puertas mismas de Cardeña. Día para disfrutar todo despacio, desde el primer anís que cayó en el cuerpo hasta el abrazo último al despedirme del anfitrión. ¡Qué sitio y qué gente más buena
En el 1 de las chumberas pudimos disfrutar de las carreras de los venados que hoy son bonitos y que el tiempo ha de hacerlos importantes. Una cañada con monte por delante y por detrás perfecta para que se escurriera un guarro. Y se escurrió el marranete. Pero estuve lento porque lo esperaba a la derecha del alcornoque y salió por la izquierda. y ese segundo de ventaja que me cogió ya me hizo ir con retraso en lance. Llegué tarde al clarete donde tenía el tiro perfecto y tuve que tirarlo cuando ya se había metido en el monte con toda la defensa. Sin excusas. Anduve torpe.
No pude disfrutar todo lo que hubiera querido de la hospitalidad que nos brindaban por quedarnos un largo trecho hasta Hornachuelos pero hicimos el viaje con un gran sabor de boca mientras, por el camino, nos llegaban noticias de que en El Peco flojearon los cochinos.

Dos años sin ver a mi amigo del alma, con sus 730 días. Y se nos ocurrió este Verano que el reencuentro sería en Hornachuelos. En Mezquetillas. Allí teníamos una cita Jim, los marranos y yo. Mi amigo, acompañado por un fuera de serie como José Valero, acudió el Viernes. Yo, escoltado por mi hermano y mi hijo, me presenté a la hora del primer gintonic del sábado, pero los guarros, ¡ay, los cochinos! se ausentaron sin previo aviso y fueron menos el cemento de los esperados. Con todo, nuestro querido Urbano se hizo con un pepinazo que tiene un aroma a bronce, si no a plata. Alguna boca más se presentó en la junta.
Recompusimos rapidamente el humor tras el discreto resultado del primer día a base de vino y buena compañía y encaramos el Domingo con la ilusión casi intacta.
Espléndida mañana a las orillas del Retortillo para montear. Prácticamente desde que se abrieron las puertas de los remolques se constató que las carreras y los lances estaban dedicados al cervuno y en menor medida a los que miran por abajo.
En los primeros compases del ojeo tiré un venado pequeño con la suerte de no acertarle. Apretar el gatillo y arrepentirme de hacerlo fue todo uno por el pobre trofeo que tenía. En ese lance garabateado pensaba cuando una ladra suelta a bicho parado me sacó del ensimismamiento. Arrollón de monte en lo alto del gran cerro y carrera zigzagueante cuesta abajo. A la persecución se fueron uniendo no más de tres o cuatro perros siguiendo de nariz, oido e intuición lo que era, sin duda, un marrano pidiendo carbón en su carrera. Se enderezó el viaje del animal y se dirigió exactamente hacia nuestro puesto por una vereda muy tomada que hacía estación en la tablilla del puesto. Los pulsos míos a cien, viendo como se acercaba un bulto de notable tamaño. Los de mi hermano, que jugaba el lance, más tranquilos dejando cumplir al marrano. "Julio, tíralo... Hermano, tíralo..." En lo que se tarda en repetir la frase, el marrano se puso a diez metros. Y fué allí donde mi hermano culminó el lance más bonito de toda la temporada y de muchas temporadas.
Un tiro en el pecho acabó con el animal y desató la emoción de todos, especialmente de Fran, que llegó a la  buena marrana al mismo tiempo que los perros de Ángel Corchero para certificar la jugada y hacerse la primera foto aún con el animal caliente. Sencillamente precioso.
No se oía un gran tiroteo pero en nuestra postura no dejaban de moverse las ciervas y algún venado pequeño que, esta vez sí, levantó los rifles. Fueron apenas unos minutos después de la cochina, y por parecidos pasos, cuando se descolgó un venadete empujado por los perros. En última instancia me ofreció el costado claro y con dos tiros
que hicieron carne dí con sus diez puntas en el suelo. No era una belleza de animal pero le colgó la sonrisa a mi hijo durante toda la mañana. Divertidísimo puesto.
De ahí al final hubo tiempo aún para entrever un buen venado que, por el viso, se quedó sin tirar. Otro decente al que mi collera no alcanzó en tiro largo. Y la visita de nuestro amigo Ángel que hizo las delicias de mi hijo con su excelente rehala.
Largo camino hacia los garbanzos (buena comida de Alfonso) y allí constatar que tampoco Jim y José habían tenido suerte. Hubiera cambiado la mía por la suya este fin de semana.
Tampoco se presentaron los informales marranos a la cita del Domingo. Tan sólo 10, acompañados de 46 venados en el cemento, que pulverizaron mis pronósticos.
Osado de mí, me hubiera jugado diez contra uno, una bolsa de patatas Perdi con cualquiera a que se doblaban los marranos cobrados pero la sierra nunca deja de darnos lecciones especialmente en la difícil asignatura de los jabalíes. Lo que pasa es que se nos olvida pronto.
No me olvidé, ni un minuto, de otra pareja ausente en este fin de semana. La mitad sevillana y mitad madrileña de la collera que forman los hermanos Corcuera tenían su cuerpo y alma en un asunto de hospitales que se ha zanjado con alegría para todos.
Y ya que me pongo a señalar parejas, señalo a la que de hecho forman dos extremeños camino de convertirse en universales, Javier  y Sergio que mataron un venado de extraordinario grosor con cita en la junta de homologación. Gran temporada la de estos conquistadores.

Última etapa Torrecillas de los Montes-La Loma de la Higuera.

miércoles, 11 de enero de 2017

Puestos para todos los gustos y puesto para un amigo.











Tiraderos cortos, muy cortos incluso, medios y alguno que otro largo. De todo hay en El Peco. El Viernes la suerte se repartirá caprichosa y el Sábado el acierto de cada cual pondrá las cosas en su sitio.
Ya sabéis que a mi las lejanías no terminan de gustarme. Me gusta sentir la caza y además, tampoco tengo dotes de francotirador. Pero hoy os destaco este puesto que está ampliado sobre estas líneas. El 1 de Los Puntales. 

lunes, 9 de enero de 2017

El fin de semana, Mezquetillas.

Yo estaba ya, lo confieso, con un ojo en la carroza del Rey Melchor y otro ojo en las fotos que tenía de Mezquetillas. Me gusta la Navidad pero se me estaba haciendo larga con Mezquetillas a la vuelta del calendario.
No es de las monterías mayores del programa de Montesa. Las grandes citas en las que uno sueña con cupos de relumbròn ya pasaron en 2016, pero es un fin de semana con un sabor muy especial, muy montero.
Montesa no es nueva en El Peco. Ese cerro grande ,que da nombre a la mancha, vestido de un monte apretadísimo y que es el cobijo y madre de los marranos de una zona tan cochinera como aquella.
En las visitas veraniegas, la mancha ya presentaba un aspecto muy bueno y , conforme ha ido pasando el tiempo, no ha hecho otra cosa que mejorar. Pero, amigo, puede estar Mezquetillas hasta la bandera de marranos que después matarle la caza a esa finca, especialmente al Peco no es fácil. Hay muchos puestos en cortadero aunque no al estilo manchego sino aprovechando las curvas del terreno y el trazado de los carriles de modo que no se ven unos puestos con otros ni comparten tiradero pero con las dificultades que entrañan ese tipo de posturas para acertarle a los cochinos. Hay otro puestos que son de largo testero pero con un monte tan apretado que no es más fácil clarear los guarros que en los primeros. Y, por último, hay unos poquitos que son tiraderos de 70 u 80 metros que cuando se coloca uno, ya sabe que va a hacer carne.
El año pasado se cosechó un excelente resultado cobrando 60 jabalíes y el año anterior no varió mucho la cifra. Con todas las reservas que hay que considerar cuando se habla de este tipo de monterías, me jugaría unas patatas Perdi a que no bajará de ese número el Sábado. La Palmilla, la Traviesa del Molino y Los Puntales fueron las tres armadas con mejores resultados.
Para el Domingo está preparada Las Mesillas. Dentro de lo querenciosa que resulta toda la finca, esta mancha no es tan querenciosa como la del día anterior para los cochinos pero se le mata mejor la caza y como entran en la partida los venados es probable que queden bastante equilibradas las dos jornadas.
La densidad de cervuno en Mezquetillas es media. No es una montería en la que le pasen a uno docena y media de venados entre los que seleccionar pero la raza es buena y vamos a ver ,con un poco de suerte, más de una sorpresa sobre el cemento en forma de venado importante. Sin ponerse exquisito, y teniendo en cuenta como se aplastan las reses en esos montarrales, no tiraría yo cualquier chivo por que en Mezquetillas mientras queda un perro en el monte, hay montería.
El año pasado, como digo, se consiguieron unos resultados muy buenos rondando el centenar de marranos y 30 venados en el cómputo total del fin de semana. Son registros muy altos para las características de la finca pero este año la finca está más trabajada que nunca y no se ha dejado ningún detalle al azar. Como se dice en el argot futbolístico, no firmo el empate.
Suerte a todos y buena mano.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Montería en La Loma de la Higuera. Valpeñoso. 4 de Diciembre de 2016.

 He estado todo el fin de semana con un proceso vírico que me ha tenido todo el fin de semana más pendiente de las pastillas que de las balas. Un poquito más recuperado el Domingo sorteamos en la nave de Corchuelos con una lluvia moderada que terminó cuando se despachaban los últimos sobres.
Al colocarnos, por el carril de la armada de la casa pudimos ver un pavo que nos puso de los nervios a más de uno, y ya con los perros en el campo hubo emociones bastantes repartidas porque Valpeñoso estaba bastante cargada de cervuno hasta el punto que el resultado volvió a ser centenario con 73 venados, 20 jabalíes y 16 muflones además de un buen puñado de ciervas. La calidad media fue bastante notable pero es que además despuntaban media docena de venados de verdadera categoría de los que tres o cuatro se pueden homologar. 
Varios puestos afortunados y con cupos notables pero, entre todos, me quedo con el de Pedro Blazquez y Luna que se hicieron con un excelente venado y un muy buen muflón.
En lo personal, disfruté de un emocionante lance en el 7 de Los Matones, con un doblete de venados que me quitó la gripe de un plumazo. Después de matar esos dos venados ni me acordaba de la garganta ni el dolor de cabeza ni diarreas. Como los remedios naturales, nada.