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lunes, 13 de febrero de 2017

Despedida y cierre desde el Barranco del Moral. Montería en Los Rasos, 12 de Febrero de 2017.

En las fotos, la organización le da un detalle a un montero. Abajo, el testero del13 del Moral.
Me encanta montear esta finca. De la mano de la extinta Monteros de Tradición tuve la ocasión de conocerla en profundidad y cuando surgió la posibilidad de despedir mi temporada allí, me apunté con ilusión aunque con la prudencia debida cuando de montear a los marranos se trata.
Tenía yo varios puestos en la cabeza que me hubiera gustado ocupar pero la suerte puso en mi mano el 13 del Barranco del Moral. Buena zona, a priori, en el eje central de la finca. El puesto, un testero no excesivamente enmontado con tiradero de media distancia y a mi espalda, aquí sí, una pared muy apretada de monte alto y jara. Divisaba además parte del tiradero del 12 y algo más arriba del barranco. Lo único feo del puesto era el número.
No se movió un rabo en los primeros minutos y hubo que esperar a abrir los carros para que se "encendiera" la mancha.
No le quitaba yo la vista a un recodo del arroyo que tenía a mi derecha con un apretón de jara y lentisco y en cuanto llegó el primer puntero confirmó mi intuición cantando de parado un marrano. Esperó el can refuerzos e iniciaron la carrera que cruzó mis dominios por la parte más alta del pandero donde no pude ni ver al cochino que terminó cumpliendo al puesto número 12 que estaba firmando una mañana de campeonato.
El tiroteo no era especialmente intenso pero si muy uniforme y continuado al paso de las rehalas. Las carreras al cervuno entretenían la mañana hasta que los perros dan con otro guarro por encima de mi. Se le oye gruñir hasta que lo empujan hacia abajo muy cerca de mi posición pero sin ver nada entre el montarral que me rodea. Se me salen los ojos de sus órbitas y el corazón por la boca cuando intuyo las patas del animal cruzar el carril de un salto y dirigirse a la caja del arroyo. Va pidiendo fuego el marrano pero si repecha, lo voy a tirar a placer. Me asiento sobre los pies y me perfilo esperando que aparezca dándome su lomo. "Lo voy a dejar frito a 70 metros, ¡seguro!" Con el rifle encarado oigo las piedras del arroyo, pasan unos segundos y ...¡Pammmmmmm! El puesto 12 vuelve a tirar. El animal encuentra más cobijo en el arroyo y decido no repechar sino remontar el cauce cumpliéndole a la pareja cordobesa que ya abrochaba el tercero de la mañana. Aun les quedaría abatir un marrano grande con buena boca a última hora que me hizo albergar ingenuas esperanzas de que lo fallaran y me entrara. No fue así y me tuve que volver con un cero en mi cuenta pero con la sonrisa en la cara.
La montería se había dado muy bien y subieron a la junta 41 marranos, un par de gamos y un venado que sólo vieron los valientes que aguantaron el chaparrón. Excelente resultado para una finca que no es una "especialista" en los marranos pero se notó que estaba muy trabajada. La rápidez del sorteo y la pronta salida de las armadas también reforzó la buena primera impresión que me ha causado Cinegética Cordobesa. Jóven y pujante organización de monterías muy recomendable.
Muy buen rato, en definitiva, con muchos amigos de Serreños, con quienes me reencontraba después de algunas temporadas, y ya pensando en la temporada 2017-2018 que está ahí, a la vuelta de la esquina. 

jueves, 9 de febrero de 2017

Hoy felicitamos a Antonio Galán

Cualquier día es bueno para felicitar a este hombre. Motivos tiene de sobra Antonio Galán para decirle enhorabuena: Una maravillosa familia, una salud formidable, una trayectoria profesional sin tacha, unos modales exquisitos... su venado de Cebrián mismo merece una llamada y un "Ole tus narices Antonio".
Pero hoy, con cierto pudor, me atrevo a felicitarle por su taytantos cumpleaños que coincide con su jubilación y el cese de su actividad en la sanidad pública.
Un enamorado de la medicina y de su profesión igual que de su otra pasión: la caza.
Quienes le conocemos en los dos ámbitos reconocemos en el una persona y un profesional de altísima talla.
Desde aquí nuestra felicitación sincera y las ganas de seguir viéndolo mucho tiempo en la sierra.

martes, 31 de enero de 2017

Cal y arena con los marranos.

Mereció la pena el desplazamiento masivo a Horcajo de Los Montes. Un estilo diferente de montería a la que estamos acostumbrados en el Sur pero igualmente apasionante.
En esos cortaderos de Las Torrecillas y con un frío importante los cochinos dieron mucho juego y mantuvieron a la mayoría de los puestos en tensión durante toda la mañana.
Muy buen resultado cosecharon los 37 puestos que presentaron 46 marranos y 7 venados más que bonitos. Ramón Díaz, padre e hijo, tuvieron el acierto de quedarse con el mejor guarro de la montería en el último puesto del río. Se trataba de un genuino arocho con poco peso y más que notable boca. Muy buena comida en la casa de la finca y sin mucha demora, los bártulos a los coches y en marcha.
Largo viaje y vuelta sobre los pasos para el tercer y simbólico golpe en La Loma de la Higuera. Carboneros nos recibía con un día excelente para montear.
Ya estaba el cupo de venados cubierto así que hubo que enfocar el día a los marranos, algún muflón y hembras de gestión. 
La mano de Fran nos puso en el 3 de Las Alcornocosas. Un largo camino para llegar a un precioso balcón salpicado de pinos, eucaliptos y algunos pegotes de monte bajo. Precioso el puesto ubicado entre dos sueltas. Nada más abrir las puertas de los remolques empezó a moverse el cervuno y nos tuvieron muy entretenidos las carreras a ciervas y venados. Los marranos giraron visita a los puestos anteriores pero no al nuestro. 
Al recogernos nos alegramos de ver que Rafa Mateo había firmado en el 1 el que, a la postre, sería el mejor puesto de la jornada con 4 marranos cobrados en otro precioso testero. Algo tendrá que ver la guapísima Carolina que es la elige el sobre cada mañana de sorteo.




Se había dado floja la montería. Los cochinos habían escaseado y esa ha sido la tónica en muchos sitios esta campaña. De la escasez de marranos en muchas fincas querenciosas de Sierra Morena, de recuerdos de la temporada y buenos deseos para que llegue pronto la próxima hablaba el personal mientras daba cuenta de unas judías con perdiz. No nos dimos especial prisa porque estábamos saboreando los últimos sorbos de la 2016-2017 y nos costaba separarnos de ese montón de amigos con el que disfrutamos nuestra pasión.
Los que aguantaron hasta el final pudieron ver sobre el cemento 15 marranos, 5 muflones y una treintena de ciervas que pusieron punto final a la cuenta cinegética de este año.
Discreto resultado que no oscurece el desarrollo y los extraordinarios números de una temporada absolutamente excepcional de Montesa en la que se batido el record de número total de medallas y en la que ha habido monterías con medias muy buenas. Todo ello con muy buen ambiente y, lo más importante, sin ningún accidente. 
Gracias a todos por vuestra amabilidad y por seguirnos. 
Seguimos en la brecha. No os desconectéis que vamos a seguir ofreciendo contenidos.
Para empezar, en el horno ya esta lista una galería de fotos.

martes, 24 de enero de 2017

Fin de fiesta.

La temporada está cerca ya de tocar las caracolas y, casi sin enterarnos, nos hemos metido en Febrero.
Montesa se despide de la 2016/2017 con un fin de semana viajero. El Sábado la caravana pone rumbo a Horcajo de los Montes para montear Las Torrecillas. La finca manchega dejò un buen sabor de boca la temporada pasada en la que 35 puestos cobraron 50 marranos y 10 venados de muy buena calidad. Será difícil repetir esos registros pero no sería extraño que fuera un día divertido con los marranos. 
Y el grupo cierra en casa la campaña, porque ir a La Loma de la Higuera con Montesa es sentirse como en casa. Con todos los números de cervuno completados en El Conductero y Valpeñoso, se plantea en la mancha de Carboneros una montería con menos compromiso centrada en los cochinos. Un día para despedirse de los amigos y de la preciosa finca de Montoro hasta el año que viene.
Al no poderse tirar venados, se van a cotizar en el sorteo las armadas con más monte como Corchuelos y Martiañez que suelen cumplir bien. En la armada Matamoros hay algunos puestos espectaculares que también deberían pasar una mañana entretenida y que tienen unos tiraderos de vértigo.
Jornada sin exigencias, ya digo, para apurar los últimos sorbitos de temporada con los amigos.




domingo, 22 de enero de 2017

Estrenarse en Hornachuelos.

Se descolgó el venadete, nada más soltar, por el cerradísimo testero del 4 de Navalahuesa. Un once puntas sin entidad que ,por madrugador y por pequeño, fue indultado por el padre con el consiguiente enfado del pequeño que imploraba permiso para tirarlo. Tantas veces había soñado con un lance así que no podía creer que, con el rifle en la mano y el venado en el pechoenfrente, aquella mañana fuera a pasar de vacío.
Para colmo hacía frío y había tenido que pegarse una notable caminata para llegar al puesto. Se refugiò en los juegos del mòvil durante largos ratos y tan sòlo el romper monte de algunas ciervas le hacían alzar la vista hacia el cazadero.
Ya tenía en la cabeza que no sería en Hornachuelos donde se haría Montero pero los perros, ya de vuelta y con la montería casi hecha, levantaron un venadete frente a él. No tuvo que mirar a su padre para decirle nada. José Antonio ya le había puesto el 300 a su alcance y le dijo "tíralo". 

Lo metiò pronto en el visor. No era mejor que el primero que dejaron pasar a primera hora pero era perfecto para él. Lo apuntò con toda la calma que le dejaron sus nervios y el peso del rifle ...¡pammmmmmm! Un tiro alto de jamòn que el animal acusò y que le hizo descolgarse al arroyo. Más nervios aún pero ya no había frío, ni caminata, y el 300 de su padre pesaba ya como una escopetilla de mistos, de esas que lleva su amigo Fran en la junta de las monterías. ¡Pammmmmmmm! Y un segundo tiro que rematò el venado que núnca jamás, por mil reses que abata, se le irá de la memoria.
Tardò menos que la rehala en llegar al animal y con emociòn controlada no consintiò que ni un solo perro mordiera su venado. Su primer venado en montería.
Enhorabuena, José Montes Cruz por tu ingreso en esta cofradía de locos. Bienvenido a esta hermandad de soñadores que forman los monteros. Pasa hasta el fondo y siéntete, con todo derecho, uno más en la junta de la pròxima montería, y no olvides aprender lo bueno y esquivar lo malo que se ve en esas sierras, ...y en la vida.

miércoles, 18 de enero de 2017

De ausencias y presencias.


Fin de semana señalado en mi calendario con todas las campanillas habidas y por haber. Interesante en lo cinegético y de trofeo en lo personal.
Una invitación ,el Sábado, por parte de un cazador y persona excepcional y rodeado de un ambiente de lujo a las puertas mismas de Cardeña. Día para disfrutar todo despacio, desde el primer anís que cayó en el cuerpo hasta el abrazo último al despedirme del anfitrión. ¡Qué sitio y qué gente más buena
En el 1 de las chumberas pudimos disfrutar de las carreras de los venados que hoy son bonitos y que el tiempo ha de hacerlos importantes. Una cañada con monte por delante y por detrás perfecta para que se escurriera un guarro. Y se escurrió el marranete. Pero estuve lento porque lo esperaba a la derecha del alcornoque y salió por la izquierda. y ese segundo de ventaja que me cogió ya me hizo ir con retraso en lance. Llegué tarde al clarete donde tenía el tiro perfecto y tuve que tirarlo cuando ya se había metido en el monte con toda la defensa. Sin excusas. Anduve torpe.
No pude disfrutar todo lo que hubiera querido de la hospitalidad que nos brindaban por quedarnos un largo trecho hasta Hornachuelos pero hicimos el viaje con un gran sabor de boca mientras, por el camino, nos llegaban noticias de que en El Peco flojearon los cochinos.

Dos años sin ver a mi amigo del alma, con sus 730 días. Y se nos ocurrió este Verano que el reencuentro sería en Hornachuelos. En Mezquetillas. Allí teníamos una cita Jim, los marranos y yo. Mi amigo, acompañado por un fuera de serie como José Valero, acudió el Viernes. Yo, escoltado por mi hermano y mi hijo, me presenté a la hora del primer gintonic del sábado, pero los guarros, ¡ay, los cochinos! se ausentaron sin previo aviso y fueron menos el cemento de los esperados. Con todo, nuestro querido Urbano se hizo con un pepinazo que tiene un aroma a bronce, si no a plata. Alguna boca más se presentó en la junta.
Recompusimos rapidamente el humor tras el discreto resultado del primer día a base de vino y buena compañía y encaramos el Domingo con la ilusión casi intacta.
Espléndida mañana a las orillas del Retortillo para montear. Prácticamente desde que se abrieron las puertas de los remolques se constató que las carreras y los lances estaban dedicados al cervuno y en menor medida a los que miran por abajo.
En los primeros compases del ojeo tiré un venado pequeño con la suerte de no acertarle. Apretar el gatillo y arrepentirme de hacerlo fue todo uno por el pobre trofeo que tenía. En ese lance garabateado pensaba cuando una ladra suelta a bicho parado me sacó del ensimismamiento. Arrollón de monte en lo alto del gran cerro y carrera zigzagueante cuesta abajo. A la persecución se fueron uniendo no más de tres o cuatro perros siguiendo de nariz, oido e intuición lo que era, sin duda, un marrano pidiendo carbón en su carrera. Se enderezó el viaje del animal y se dirigió exactamente hacia nuestro puesto por una vereda muy tomada que hacía estación en la tablilla del puesto. Los pulsos míos a cien, viendo como se acercaba un bulto de notable tamaño. Los de mi hermano, que jugaba el lance, más tranquilos dejando cumplir al marrano. "Julio, tíralo... Hermano, tíralo..." En lo que se tarda en repetir la frase, el marrano se puso a diez metros. Y fué allí donde mi hermano culminó el lance más bonito de toda la temporada y de muchas temporadas.
Un tiro en el pecho acabó con el animal y desató la emoción de todos, especialmente de Fran, que llegó a la  buena marrana al mismo tiempo que los perros de Ángel Corchero para certificar la jugada y hacerse la primera foto aún con el animal caliente. Sencillamente precioso.
No se oía un gran tiroteo pero en nuestra postura no dejaban de moverse las ciervas y algún venado pequeño que, esta vez sí, levantó los rifles. Fueron apenas unos minutos después de la cochina, y por parecidos pasos, cuando se descolgó un venadete empujado por los perros. En última instancia me ofreció el costado claro y con dos tiros
que hicieron carne dí con sus diez puntas en el suelo. No era una belleza de animal pero le colgó la sonrisa a mi hijo durante toda la mañana. Divertidísimo puesto.
De ahí al final hubo tiempo aún para entrever un buen venado que, por el viso, se quedó sin tirar. Otro decente al que mi collera no alcanzó en tiro largo. Y la visita de nuestro amigo Ángel que hizo las delicias de mi hijo con su excelente rehala.
Largo camino hacia los garbanzos (buena comida de Alfonso) y allí constatar que tampoco Jim y José habían tenido suerte. Hubiera cambiado la mía por la suya este fin de semana.
Tampoco se presentaron los informales marranos a la cita del Domingo. Tan sólo 10, acompañados de 46 venados en el cemento, que pulverizaron mis pronósticos.
Osado de mí, me hubiera jugado diez contra uno, una bolsa de patatas Perdi con cualquiera a que se doblaban los marranos cobrados pero la sierra nunca deja de darnos lecciones especialmente en la difícil asignatura de los jabalíes. Lo que pasa es que se nos olvida pronto.
No me olvidé, ni un minuto, de otra pareja ausente en este fin de semana. La mitad sevillana y mitad madrileña de la collera que forman los hermanos Corcuera tenían su cuerpo y alma en un asunto de hospitales que se ha zanjado con alegría para todos.
Y ya que me pongo a señalar parejas, señalo a la que de hecho forman dos extremeños camino de convertirse en universales, Javier  y Sergio que mataron un venado de extraordinario grosor con cita en la junta de homologación. Gran temporada la de estos conquistadores.

Última etapa Torrecillas de los Montes-La Loma de la Higuera.