Con este calor busco, de cuando en cuando, el frescor del recuerdo de alguna foto de caza. Algo más que fresco hizo este día de montería de hace ya una década.
Recuerdo que mi tio Andrés y yo tuvimos que hacer una lumbre para espantar la que estaba cayendo en aquella umbría por encima del rio. Crujía el hielo bajo nuestros pies y aún así matamos un venao que, de no tener una cuerna partida, hubiera sido el de la montería. Un tío, vamos.
Además del fresquito, en la foto también se adivina el paso del tiempo. No perdona, joder.
Y hablando de adivinar, ya me direis si alguno acertais a decirme qué finca es.
Feliz Verano.





